Expandir tu compañía a Japón es algo para celebrar. Sin embargo, necesitarás un conocimiento exhaustivo de todas las leyes de filiales del país antes de empezar a formar tu equipo global.

Cómo establecer una filial en Japón

Antes de comenzar el proceso de apertura de un negocio filial japonesa, tendrás que decidir qué tipo de estructura empresarial utilizar. Los 4 más comunes incluyen:

  • Godo-Kaisha: Una compañía de responsabilidad limitada
  • Goshi-Kaisha: Una sociedad limitada
  • Gomei-Kaisha: Una organización de sociedad colectiva
  • Kabushiki-Kaisha (KK): Una sociedad anónima

El modelo KK es una estructura empresarial popular en Japón, especialmente para compañías internacionales que buscan establecer una filial local.

La responsabilidad tanto en los modelos de negocio KK como Goshi-Kaisha se limita a los activos que los participantes accionarios decidan aportar. Puedes establecer ambos siguiendo un procedimiento similar:

  • Comprobar la disponibilidad del nombre que desea utilizar. Las sucursales deben usar el nombre de la empresa, pero las subsidiarias pueden elegir el nombre que deseen.
  • Elige y registra a los miembros gestores y representantes de la empresa.
  • Obtén un sello de empresa.
  • Establecer una oficina y abrir cuentas bancarias en Japón para pagarles a las personas empleadas.

Leyes subsidiarias de Japón

Si eliges el modelo KK para tu negocio, debes nombrar al menos 3 directores. Uno debe ser designado como director representante y ostentar el sello corporativo. Este director representará a la compañía en las operaciones. Además, al menos 1 de los directores 3 deben residir en Japón.

Beneficios de establecer una filial en Japón

Una filial no es para todo el mundo, pero conlleva muchos beneficios para las compañías que desean expandir a Japón.

Las filiales en Japón pueden operar de forma independiente de la matriz empresarial. Pueden adaptar las operaciones según las normas culturales y ofrecer servicios adicionales que respondan a las necesidades de las personas en el país.

Las filiales tampoco transfieren la responsabilidad a la matriz de empresas. La compañía matriz puede operar sin temor a represalias por cualquier cosa que ocurra en su filial con sede en Japón.

Otras consideraciones importantes

El proceso subsidiario de apertura de un negocio implica una cantidad significativa de tiempo y dinero. El plazo para cada paso del proceso puede variar desde unos pocos días hasta unas semanas. Presentar artículos y papeleo puede costar desde 450 de yenes hasta 20800.

También tendrás que contratar a personas para trabajar como directores en la filial japonesa o trasladar empleados actuales a Japón, lo que a menudo supone una carga significativa sobre tus recursos. Las compañías no pueden contratar empleados hasta que establezcan oficialmente una filial, lo que significa que podrías perder talento valioso mientras presentas la documentación, encuentras una oficina y abres cuentas bancarias.

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